La combustión se lleva a cabo en Calderas que tienen un quemador que sirve como mecanismo de disparo para iniciar la ignición y oxidar los hidrocarburos. Se diseñan para obtener la máxima producción de CO2 y H2 O por ello su eficiencia se mide en función del contenido de éstos o por las concentraciones de monóxido de carbono, aldehídos y otros compuestos oxidables en el efluente. Los quemadores incluyen medidores para cuantificar los dos reactivos que son el oxigeno y el combustible, a través de de un medio para mezclarlos antes y durante la combustión, dispositivos de seguridad, equipos auxiliares para modificar la temperatura y la viscosidad del combustible, entre otros dispositivos.
Para que la combustión se lleve a cabo es necesario disponer de la cantidad de oxígeno suficiente. Está se calcula mediante el conocimiento de las ecuaciones de oxidación y las cantidades que intervienen en cada elemento. El aire sirve a la vez como fuente de oxigeno para la reacción, atomizar el combustible y efectuar la mezcla de reactivos. Por ello, en la práctica se emplea siempre un exceso que puede llegar al 100% del valor estequiométrico.
Entre los contaminantes producidos la realizar la combustión de combustibles fósiles se encuentran:
1. Óxidos de azufre generados por la propia composición del combustible.
2. Partículas compuestas de carbón o compuestos orgánicos parcialmente oxidados.
3. Óxidos de nitrógeno formados por la combinación de oxigeno y nitrógeno del aire.